El Pirata De Culiacan: la trágica historia tras una burla a El Mencho
El caso de el pirata de culiacan volvió a la atención pública tras la confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera, conocido como El Mencho. La historia de Juan Luis Lagunas Rosales, su viralidad en redes y el ataque que lo mató en 2017 reaparecen en el debate sobre creadores de contenido y violencia ligada al crimen organizado.
El Pirata De Culiacan: origen y primeros años
Juan Luis Lagunas, conocido en redes como El Pirata de Culiacán y también identificado como Juan Luis Lagunas Rosales, nació en abril de 2000 en la zona de Villa Juárez, Sinaloa. Fue criado por su abuela después de que su padre lo abandonara antes de nacer y su madre lo dejara al cuidado de la señora. Antes de dedicarse a publicar videos, trabajó en dos empleos: lavaba coches y lavaba trastes, lo que relató en una entrevista.
El video y la burla a El Mencho
A los 15 años se mudó a Culiacán y empezó a publicar en redes; uno de sus posts se volvió viral. En noviembre de 2017 difundió un material en el que hace mención a Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y en el que se burlaba y ofendía al narcotraficante con la frase: “Aquí se trata de lo que sea, a mí ‘El Mencho’ me pela la ver#a”. En ese clip, la persona que lo grababa dice “ya valió”.
Estilo, contenidos y culto en internet
Lagunas se hizo conocido por transmisiones y fotos en las que consumía alcohol en vivo —bebiendo directamente de una botella de whisky y cayendo bajo sus efectos—, bailaba al ritmo de regional mexicano y presumía un “estilo de vida particular”, incluso acercándose a un tigre de bengala. En sus imágenes también aparecían armas de fuego, especialmente pistolas, aunque él afirmó en más de una ocasión que eran prestadas. El grupo Último Escuadrón le dedicó un corrido antes de que cumpliera la mayoría de edad.
El ataque en Zapopan y la secuencia fatal
En diciembre de 2017 Lagunas anunció en sus cuentas que estaría en “Menta2 Cantaros”, un bar ubicado en Zapopan, Jalisco. Otra fuente relacionada con la cobertura mencionó el bar como Mentados Cántaros y consignó que el homicidio ocurrió el 18 de diciembre de 2017 dentro de ese establecimiento. El video que anunció su presencia fue el último que publicó: al descender del vehículo en el que iba, fue abordado por sujetos armados que dispararon en su contra. El influencer fue asesinado tras recibir 15 impactos de bala.
Versiones, atribuciones e investigaciones
De forma extraoficial se habló de “una venganza” atribuida al líder del CJNG por la burla en video; también se señaló que el ataque fue atribuido a sicarios ligados al CJNG, aunque no se presentaron acusaciones formales. La Fiscalía de Jalisco no confirmó esa versión y señaló: “Al parecer hay un video donde él hace aseveraciones; se desconoce si tenga relación con este hecho”.
Otros creadores afectados y reacciones
La muerte de Nemesio Oseguera el domingo 22 de febrero reavivó la memoria de otras figuras públicas que tuvieron enfrentamientos o vínculos no aclarados con el crimen organizado. Entre los casos mencionados están María Valeria Márquez, asesinada en su estética en Zapopan mientras transmitía en vivo; Jacky Ramírez, vinculada en redes a Fernando González Núñez, alias La Flaca, en el contexto de una masacre en el bar Los Cantaritos en Querétaro que dejó diez muertos y trece heridos; Daisy Ferrer Arenas, modelo venezolana y trabajadora del bar Bandidas, cuyo caso apuntó a ajustes internos y presunta participación de operadores; Rodolfo Márquez, conocido como Fofo Márquez, detenido en abril de 2025 por tentativa de feminicidio y actualmente preso tras recibir una cartulina con amenazas presuntamente del CJNG; y Gail Castro, ejecutado en un restaurante en Ensenada, hermano de Marcos Eduardo Castro Cárdenas, conocido como Markitos Toys. Se ha dicho que Markitos Toys ha sido vinculado en ocasiones tanto con Los Chapitos como con el CJNG, aunque unclear in the provided context.
Especialistas y autoridades han señalado la necesidad de fortalecer mecanismos de protección y prevención mientras continúan las investigaciones sobre estos casos. El caso de El Pirata de Culiacán queda como un ejemplo recurrente de cómo una burla pública puede enlazarse, en relatos y en redes, con actos de violencia que marcaron el entorno de creadores en México.